Desempolvando el diario de mi primera visita a Cuba.
Estaba como inicial cuestión comprar una botella del
famoso Ron cubano "Habana Club añejo 25." Siempre quise
probarlo como loco, por eso cuando supe que en Japón
lo vendían rápidamente me lancé en su búsqueda que por
cierto fue
prodiga porque solo encontré, 1 año, 3 años y 5 años de
la marca.
Ya en la Habana entre a una Shopping. Que
alegre con mi botella en la mano la curioseaba de arriba
a bajo esperando que me llegara el turno para pagar, y
de pronto
se me crisparon los pelos en puntas pues dándome cuenta
del costo eran nada más y nada menos que 300 dólares
americanos; demasiado para un gusto que se
me iría como el agua, entonces la dejé y pensé... Poco a poco sentí una gran
contradicción
pues imaginen haber cruzado el Pacifico y no probar
el añejo 25, algo al parecer tan elemental.
Salí de allí buscando otros lugares hasta que llegue a
"la casa de Ron" en la
Habana Colonial. Estaba ya muriendo por el cansancio y
el calor pero valió la pena
porque allí sí estaba toda la colección de los
rones de Cuba y como mi mayor deseo era el de probar, me animé
a pedir el traguito del ron más
codiciado de "Habana Club añejo 25". ¡Que sabroso!
Aquello me entro por la garganta a la velocidad de un Rocket
y la impresión de su aroma se me parecía algo así como a la del Brandi Remy Martín...
La línea me costo 25 dólares
americanos.
Más tarde cuando me voy a casa de unos amigos cubanos y
cuento de mis andanzas, saltaron como los gallos
diciendo: -¡Muchacho, ¿estas loco?! ¿Gastaste 25 dólares para solo
un traguito? - Pues claro, conteste-. !Después que
he viajado 15
horas en avión cómo no me voy a dar ese gustazo! ¿Tengo
derecho a probarlo, no?. ¡No, no es eso mi socio,
claro! - me dijeron mis amigos. -"Es cierto que el Habana Club es muy famoso y
sabroso pero en efecto, a los
cubanos otros nos parecen más sabrosos, además de económicos",
a ver, te vamos a enseñar, toma este y
veras...¡AY
COJONES!
Jajajaja, todos
comenzaron a reír y decían a coros ¡El PATICRUZADO!
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Rápido
tomé la botella en mis manos y sorbito tras sorbito me corría aquel
elixir
fenomenal que me hacia sentir súper bien. En
la cubierta de la botella estaba puesta una
estampilla muy pintoresca y asimismo impreso el
nombre mencionado, siguiéndole un
poco más abajo el de "Ronera -
Matusalén". Rápidamente comprendí el
significado, pues los cubanos repiten mucho un dicho popular para las cosas viejas "Es
más
viejo que Matusalén" (hombre que vivió novecientos y
tantos años).
Dicho así tienen razón porque yo sentí que un ron tan joven
como el Paticruzado cuando se toma parece que ha estado
muchos años en añejo, y la verdad es que después
de haberlo saboreado no lo cambio por ninguno. En
calidad es alto, en
importe
ni se diga de barato,
la
botella sola cuesta de tres a cuatro dólares y no es
que yo sea agarrado señores pero pensar que me
gasté
25 dólares en una línea de Habana Club por no
conocer el Paticruzado. De haberlo sabido tan bueno cuantos
tragos me hubiese bebido, cuantas botellas desde
primero pude
haber compartido
con mis amigos y así todos nos paticruzabarnos...
Claro que quien tienen mayor derecho de ser
primero en probar los productos de calidad es el
propio pueblo del país que lo produce y ahora
recordé que
estuve en una
región muy
famosa productora de café,
y quede muy sorprendido
cuando conversando con unos cosechadores me dijeron
-. "Nosotros no sabemos el sabor de nuestro propio
café porque todo el de primera calidad es para la
exportación". Y sepa señor, la mayor parte de nuestra
producción es para el mercado japonés, por eso,
nuestro café lo tomamos mezclado con trigo.
Sentí una gran
vergüenza
al saber esto, y sí, es lamentable que en muchos países
se tengan estos problemas...
Pero
bueno, mi motivo es contarles del ron de Cuba al que le cogí tremendo gusto,
especialmente al Paticruzado", tan es así que mis amigos
los cubanos un nuevo nombre me pusieron, ¡MOMOTOMBO
PATICRUZADO!, porque siempre en Cuba andaba medio
borrachito y todo alborotado, más si se trata de
fama esa seguía creciendo, pues una tarde cuando regreso
de nuevo para el hotel, me
encuentro al carpetero de turno que con una voz muy
alegre me dice cuando me ve:
-¡Hola Momotombo Paticruzado! ¿Como están
sus paticas, cruzadas todavía...? ¿Oiga sabe usted? Su
otro amigo japonés que esta aquí, ayer regresó
muy bien
acompañado... Según quienes le trajeron estaba muy
fresco durmiendo a piernas sueltas en el centro de un parque en la
entrada de la Bahía. ¿Y sabe?, en una mano
guardaba como tesoro
una botella completamente vacía, wajajaja.
------------------ De pronto se hizo
silencio. Por ahí venia mi amigo todavía con los ojos completamente rojos y
las piernas tan inseguras que apenas se podía sostener, me dice:
-¡Ah Momo! ¿Cómo estás? - ¡Ay yo no recuerdo
nada....! ¿Como regrese! ¡Ah si si, tomé
un taxi...!
Pero al carpetero precia que le hacían cosquillas
riendo sin parar y le dice:
-¡Oiga mi amigo que no fue en taxi! ¡Fue en un carro de
la Policía, ¿como lo ve?!
-¡¿Eh?! -Dijo mi amigo. -¡Ah, el Paticruzado!
¡Wajajaja, todos terminamos riendo!.
¡Camaradas! "Ha sido grande la percepción de los cubanos,
posteriormente la mía y la de algunos de mis colegas
después de haber probado la sabrosura del Ron Paticruzado".
Quizás
piensen
que es superficial de mi parte contarles sobre mi
predilección por este ron, pero recuerden: "Los
japoneses pensamos y trabajamos demasiado, créanme, hace falta importar
mucho ron Paticurzado desde Cuba para cambiar a
Japón".
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